—No, esa es mi respuesta final, lo siento. — dijo el Dr. de Santos de manera tajante a su hermana.
—Por favor, tú entiendes la situación, ya lo dijiste.— su hermana y paciente, una jovencita de dieciséis años llamada Paula, suplicaba al Dr. de Santos para que atendiera su petición.
—Sí, entiendo perfectamente la situación y te entiendo a ti también, pero lo que me pides es completamente en contra de la ética profesional, la misma ética que juré respetar cuando me nombraron médico, lo siento mucho Paula.—
—Por favor, tú entiendes la situación, ya lo dijiste.— su hermana y paciente, una jovencita de dieciséis años llamada Paula, suplicaba al Dr. de Santos para que atendiera su petición.
—Sí, entiendo perfectamente la situación y te entiendo a ti también, pero lo que me pides es completamente en contra de la ética profesional, la misma ética que juré respetar cuando me nombraron médico, lo siento mucho Paula.—
—Mis papás se enterarán muy pronto, no puedo ocultarlo más tiempo. Cuando lo hagan se van a sentir destrozados y, quien sabe, tal vez me hagan irme de casa. —
—Ellos no lo harían. —
—Ellos no lo entenderían, más bien. Pero tú puedes evitar todo ese sufrimiento, te lo ruego— Paula juntaba las manos en la barbilla y miraba al doctor con esperanza.
—Ni siquiera puedo creer que estemos teniendo esta conversación, lo que me pides es un asesinato. Jamás haré algo así, me ha costado mucho trabajo llegar a donde estoy como para arruinarlo de esta manera.— el Dr. de Santos parecía inamovible en su decisión.
—Mira Gabriel, no lo hagas por mí, hazlo por papá y mamá. ¿Qué sentirán cuando se enteren? Mamá está enferma y ella sufrirá conmigo, eso no es bueno.—
—Deja de decir estupideces, Paula.—
—Es la verdad y lo sabes. Pero ya te lo he dicho, tú puedes evitar todo el sufrimiento. ¿Lo harías por ellos?— Paula jugaba así, su última carta.
El Dr. de Santos respiró profundamente sin dar respuesta, cerró los ojos y caviló durante unos minutos, hasta que finalmente habló. —No, es una locura, lo siento Paula pero sería incapaz de hacer algo así. Además, si papá y mamá hacen preguntas, ¿Qué les responderé?—
—Tienes razón, maldita sea, cargar con esto no me deja pensar con claridad. Estoy muy desesperada hermano y, además, tengo miedo.—
—Escucha...— la voz del Dr. de Santos parecía temblar —perdón pero yo no puedo hacerlo, simplemente no puedo, pero, hay otra solución...—
—Dila, ¿Qué es?— Paula saltó de su asiento esperando a escuchar lo que su hermano tenía que decirle.
Sin responder, tomó un pedazo de papel y escribió un nombre y una dirección:
Dr. Chris Sean
Constantino García #24 Col. Torre Alta.
782-134-3256
—El Dr. Sean se especializa en casos como estos, él te dará la solución a tu problema.— dijo de Santos a Paula con tono de inseguridad.
La jovencita tomó el papel y miró a su hermano a los ojos, sin decir una palabra salió del consultorio. Pasando unos segundos, Paula regresó y preguntó —¿Y qué pasará con mis papás?—
—No te preocupes. —
—Está bien, me voy... —
—¡Espera!— gritó de Santos, caminó hacia su hermana, le dio un abrazo y la besó en la frente. —Te amo, Paula.— los hermanos nunca habían sido muy unidos, pero en esta ocasión había surgido un poco de cariño.
Paula lo miró a los ojos y dijo —Gracias, creo que es la primera vez que me lo dices pero, gracias.— dicho esto, la muchacha salió del lugar mientras de Santos sólo se dejó caer en su sillón con las manos sobre el rostro.
Luego de algunas horas, el Dr. de Santos tuvo que visitar a sus padres —¿QUÉ?— el grito desgarrador de una mujer se dejó escuchar, seguido de un desmayo fulminante y el susto de su marido e hijo. Un rato después, la mujer reaccionó acostada en su cama, al lado de ella estaba su esposo y, del otro lado, el Dr. de Santos, su hijo. —¿Paula? ¿En serio?—
—Así es mamá... ella ha muerto.—
—No, no, no, no es cierto. Ella es tan joven, no puede haber muerto, no, no, no.—
El padre del Dr. de Santos no podía contener el llanto en sus ojos al saber que su única hija había muerto. —¿Cómo ha pasado, Gabriel? ¿Qué le ha sucedido?— preguntó el Sr. de Santos.
—Ella... estaba embarazada, se asustó mucho por la situación, por su reacción y por la vida que le esperaría, así que ha ido a practicarse un aborto en una clínica clandestina. Desafortunadamente las cosas no han salido nada bien y ella, ha muerto de un paro cardiaco debido a los medicamentos utilizados, lo siento mucho papá.—
—No, no, no... ¿porqué se asustó?— decía la madre en medio de lágrimas y dolor —Quizá si me habría sentido decepcionada, triste y furiosa, pero la habríamos apoyado, no debió tomar es absurda decisión.—
—¿Y tú no la detuviste?— el padre del Dr. de Santos interrogaba a su propio hijo.
—Papá, yo no sabía... sólo, yo... el reporte policiaco, eso me dijeron cuando me llamaron.—La madre seguía llorando desconsoladamente por la irreparable pérdida de su amada hija. El Dr. de Santos se disculpo y dijo —Debo verificar unos asuntos con los médicos forenses, volveré por la noche cuando traigan el cuerpo de Paula, lo lamento mucho mamá.— dicho esto, salió de la habitación con rumbo a la salida, pero, antes de llegar, su padre le alcanzó.
—Hijo...—dijo el Sr. de Santos —Esto es demasiado extraño, ¿Porqué te han llamado a ti y no a nosotros cuando encontraron el cuerpo? ¿Cómo es que sabes a detalle lo sucedido? Una prueba forense de toxinas no es tan rápida como para que sepas la causa exacta la muerte de Paula, no soy estúpido. Dime, ¿Qué está sucediendo?—
Acorralado, el Dr. de Santos tuvo que decir la verdad —Papá... Paula no estaba embarazada, eso lo he inventado para hacer menos complejo el golpe para mi madre.—
—Eso no tiene sentido, Gabriel. ¿Qué quieres decir con "menos complejo"?—
—Paula estaba enferma, hace tres meses me dijo que se sentía débil y cansada todo el tiempo, así que le hice unas pruebas y dio positivo para VIH.— la voz del Dr. de Santos parecía quebrarse— Anoche, ella me visitó en el consultorio y me pidió... me pidió...— las lágrimas no se detuvieron y brotaron de los ojos del Dr. de Santos.
—¿Qué te pidió? ¡¿Qué?!—
—Me pidió que la matara, papá.— las palabras del Dr. de Santos dejaron mudo a su padre —Me pidió que la matara para evitarle todo el sufrimiento que conlleva una enfermedad como esa, tenía miedo de lo que tú y mamá pensarían de ella, creía que la echarían de la casa por el riesgo de un contagio y no estaba dispuesta a tener una vida llena de tratamientos y sufrimientos, ella sólo quería terminar de inmediato—
—¿Y qué hiciste tú, Gabriel? ¡¿Tú la mataste?!—
—¡No! Yo jamás haría eso...— el Dr. de Santos se aclaró la garganta —le di la tarjeta de un médico que se dedica exclusivamente a aplicar eutanasia a quienes se lo solicitan.
—¡La has matado!—
—No, papá, no es así, yo...—
—¡La has matado, asesino! ¡Largo de mi casa! No quiero verte nunca más...—
—Papá, por favor...—
—¡Lárgate he dicho, asesino!— el Sr. de Santos empujó a su hijo con lágrimas en los ojos hasta sacarlo de su casa, una vez cerrada la puerta se sentó en el piso y lloró desconsolado, luego de un rato, se levantó y caminó hacia la alcoba para recostarse junto a su esposa que yacía dormida, cansada de tanto llorar. Pasadas varias horas, el teléfono sonó sin que ellos lo respondieran, luego de la quinta ocasión, el Sr. de Santos tomó el auricular y respondió. —¿Diga?—
—¿Sr. Alberto de Santos?— la voz de un hombre se escuchaba del otro lado de la línea.
—Sí, soy yo.—
—Lamento informarle esto, señor. Su hijo Gabriel de Santos ha fallecido.— el Sr. de Santos casi muere por el impacto de la información —Se ha arrojado del puente al sur de la ciudad, necesitamos verle para que reconozca el cuerpo y, señor de Santos, su hijo ha dejado una grabación de voz en su celular, ¿Quiere escucharla ahora?—
—Sí, oficial, por favor. — Dijo el Sr. de Santos con gran dificultad y tratando de no desmayarse. Momentos después, las últimas palabras del Dr. de Santos se escucharon al teléfono para que su padre pudiera escucharlo.
— "Paula tenía razón, ustedes no lo entenderían."—
—Así es mamá... ella ha muerto.—
—No, no, no, no es cierto. Ella es tan joven, no puede haber muerto, no, no, no.—
El padre del Dr. de Santos no podía contener el llanto en sus ojos al saber que su única hija había muerto. —¿Cómo ha pasado, Gabriel? ¿Qué le ha sucedido?— preguntó el Sr. de Santos.
—Ella... estaba embarazada, se asustó mucho por la situación, por su reacción y por la vida que le esperaría, así que ha ido a practicarse un aborto en una clínica clandestina. Desafortunadamente las cosas no han salido nada bien y ella, ha muerto de un paro cardiaco debido a los medicamentos utilizados, lo siento mucho papá.—
—No, no, no... ¿porqué se asustó?— decía la madre en medio de lágrimas y dolor —Quizá si me habría sentido decepcionada, triste y furiosa, pero la habríamos apoyado, no debió tomar es absurda decisión.—
—¿Y tú no la detuviste?— el padre del Dr. de Santos interrogaba a su propio hijo.
—Papá, yo no sabía... sólo, yo... el reporte policiaco, eso me dijeron cuando me llamaron.—La madre seguía llorando desconsoladamente por la irreparable pérdida de su amada hija. El Dr. de Santos se disculpo y dijo —Debo verificar unos asuntos con los médicos forenses, volveré por la noche cuando traigan el cuerpo de Paula, lo lamento mucho mamá.— dicho esto, salió de la habitación con rumbo a la salida, pero, antes de llegar, su padre le alcanzó.
—Hijo...—dijo el Sr. de Santos —Esto es demasiado extraño, ¿Porqué te han llamado a ti y no a nosotros cuando encontraron el cuerpo? ¿Cómo es que sabes a detalle lo sucedido? Una prueba forense de toxinas no es tan rápida como para que sepas la causa exacta la muerte de Paula, no soy estúpido. Dime, ¿Qué está sucediendo?—
Acorralado, el Dr. de Santos tuvo que decir la verdad —Papá... Paula no estaba embarazada, eso lo he inventado para hacer menos complejo el golpe para mi madre.—
—Eso no tiene sentido, Gabriel. ¿Qué quieres decir con "menos complejo"?—
—Paula estaba enferma, hace tres meses me dijo que se sentía débil y cansada todo el tiempo, así que le hice unas pruebas y dio positivo para VIH.— la voz del Dr. de Santos parecía quebrarse— Anoche, ella me visitó en el consultorio y me pidió... me pidió...— las lágrimas no se detuvieron y brotaron de los ojos del Dr. de Santos.
—¿Qué te pidió? ¡¿Qué?!—
—Me pidió que la matara, papá.— las palabras del Dr. de Santos dejaron mudo a su padre —Me pidió que la matara para evitarle todo el sufrimiento que conlleva una enfermedad como esa, tenía miedo de lo que tú y mamá pensarían de ella, creía que la echarían de la casa por el riesgo de un contagio y no estaba dispuesta a tener una vida llena de tratamientos y sufrimientos, ella sólo quería terminar de inmediato—
—¿Y qué hiciste tú, Gabriel? ¡¿Tú la mataste?!—
—¡No! Yo jamás haría eso...— el Dr. de Santos se aclaró la garganta —le di la tarjeta de un médico que se dedica exclusivamente a aplicar eutanasia a quienes se lo solicitan.
—¡La has matado!—
—No, papá, no es así, yo...—
—¡La has matado, asesino! ¡Largo de mi casa! No quiero verte nunca más...—
—Papá, por favor...—
—¡Lárgate he dicho, asesino!— el Sr. de Santos empujó a su hijo con lágrimas en los ojos hasta sacarlo de su casa, una vez cerrada la puerta se sentó en el piso y lloró desconsolado, luego de un rato, se levantó y caminó hacia la alcoba para recostarse junto a su esposa que yacía dormida, cansada de tanto llorar. Pasadas varias horas, el teléfono sonó sin que ellos lo respondieran, luego de la quinta ocasión, el Sr. de Santos tomó el auricular y respondió. —¿Diga?—
—¿Sr. Alberto de Santos?— la voz de un hombre se escuchaba del otro lado de la línea.
—Sí, soy yo.—
—Lamento informarle esto, señor. Su hijo Gabriel de Santos ha fallecido.— el Sr. de Santos casi muere por el impacto de la información —Se ha arrojado del puente al sur de la ciudad, necesitamos verle para que reconozca el cuerpo y, señor de Santos, su hijo ha dejado una grabación de voz en su celular, ¿Quiere escucharla ahora?—
—Sí, oficial, por favor. — Dijo el Sr. de Santos con gran dificultad y tratando de no desmayarse. Momentos después, las últimas palabras del Dr. de Santos se escucharon al teléfono para que su padre pudiera escucharlo.
— "Paula tenía razón, ustedes no lo entenderían."—

Un drama muy triste, el VIH es un tema escabroso y muy deprimente por si solo, en este caso la eutanasia parece ser una salida buena, creo que estuvo muy bien que Paula decidiera no vivir mas y asi evitar el sufrimiento, pero el Doctor mmmmm, eso fue demasiado cruel, supongo que pudo mas el remordimiento por su hermana :( , me ha gustado, incluso solté una lagrima (chillona) :) defines cada vez mas tu estilo, creo que ya lo reconocería donde fuera, diria esto es de Aeron sin duda :) eso es excelente, sigue asi y sigue contándonos tus historias :)
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