Mi familia me hace notar, a la menor oportunidad, que he bajado de peso, eso sólo lo hacen cuando no me están recriminando las pocas horas de sueño que logro concebir, creen que todo está bien, ilusos, nunca han estado más equivocados. Justo lo que temía, durante años viví con miedo de caer en esta situación, enfermo, sin cura, desahuciado, ¿Así de rápido se va todo al carajo?
¿Qué estoy delgado? Sí, claro, he perdido mi voraz apetito, solía acabar con toda la comida que me pusieran enfrente, pero ya no, eso es pasado, ahora mi estómago jamás pide comida, yo no pienso en comer y, más allá de un mareo rezagado, mi cuerpo tampoco me pide alimentación, cosa que no sucede con el sueño, me siento cansado todo el día, me duele la espalda, el cuello, mis párpados se caen como si mis pestañas fueran de plomo en cualquier lugar donde esté pero, al llegar la noche, algo extraño sucede, pierdo el sueño, pierdo las ganas de dormir, de alguna manera mi cuerpo encuentra vigor y es incapaz de caer bajo el hechizo del dios Morfeo.
Estoy pasando por momentos muy dolorosos, ni siquiera puedo concentrarme en una conversación con mis amigos, ellos aún no saben lo que me sucede, mi madre dice que me nota raro, me ha preguntado que si estoy en drogas, ¡Joder! ¡Ojalá así fuera, madre! Las drogas al menos me harían olvidarme de todo lo que me sucede. El otro día veía una película en televisión, era sobre un misterioso y sanguinario asesino, torturaba y mataba a sus víctimas en un cuarto oscuro, bajo la tenue luz de un foco rojo, pero es todo lo que recuerdo, mi mente está en otro lado, mi cuerpo es sólo un ente de carne, hueso y sangre que se mueve sin vida entre los rincones de la casa y la escuela, estoy jodido y a nadie parece importarle.
Veo a mis amigos contar las mismas bromas de siempre, ¿cómo pudieron causarme gracia alguna vez? Son tan estúpidas, pero no me importa, fingiré una carcajada porque, de verdad, no estoy de humor para una oleada de preguntas, escuchar a mis amigos deseándome estúpidos ánimos o burlándose de mi estado sólo empeorará las cosas, prefiero no hablar del tema, quiero ahogarme en mi soledad y en el dolor, quiero encerrarme en mi desesperación, quiero golpear mi rostro una y otra vez hasta hacerme olvidar esta terrible situación, me siento tan miserable, tan insignificante, como una triste basura que así, con la facilidad del viento, el destino me arroja a la tierra del sufrimiento.
Entonces surge la pregunta obligada, ¿Porqué yo? No lo entiendo, siempre he sido un buen hijo, jamás me he caracterizado por tener muchos amigos pero, los pocos que tengo, los valoro más que a nada en este mundo, cumplo con todas las normas de seguridad social y cuando alguien requiere mi ayuda, jamás tengo el valor de negarla, entonces ¿Porqué yo? ¿Así quieren que crea en la existencia de un ser supremo que premia a aquellos que han sido buenos? Yo digo que se joda ese ser supremo, si hubiese sido una mierda con todo el mundo, entonces, quizá, quien sabe... a lo mejor no estaría sufriendo esto o, simplemente, no me importaría.
Pero así es la vida de injusta, así es la vida de mierda, ¿cierto? Culparé a mis padres, ellos criaron a un hijo para vivir en una sociedad que no existe, parece un dogma religioso que cosas malas le sucedan a la gente buena, ¿qué le vamos a hacer? He descubierto tarde el sentido de la vida, pasé todos estos años creyendo ser la persona correcta cuando, a los ojos de los demás, sólo he sido la persona pendeja y, para cerrar con broche de oro todo esto circo del horror, ahora tengo esta asquerosa enfermedad.
¿Cura dicen? Ojalá la hubiera, pagaría un riñón y medio por esa cura, sentirme así no me gusta, siempre fui amargado pero, en esta ocasión, hasta el sonido del viento me molesta, no soporto la depresión, no soporto la tristeza, no soporto el dolor perpetuo ni la aberrante necesidad que siente mi cuerpo, ¿Así se sentirán los adictos? ¿Eso soy? ¿Un asqueroso adicto? El tiempo todo lo cura, y lo que no se cura perdura, creo que me pegaré un balazo si lo que estoy pasando perdura porque, en verdad les digo, es horrible estar enamorado y, peor aún, con el corazón roto.
Estoy pasando por momentos muy dolorosos, ni siquiera puedo concentrarme en una conversación con mis amigos, ellos aún no saben lo que me sucede, mi madre dice que me nota raro, me ha preguntado que si estoy en drogas, ¡Joder! ¡Ojalá así fuera, madre! Las drogas al menos me harían olvidarme de todo lo que me sucede. El otro día veía una película en televisión, era sobre un misterioso y sanguinario asesino, torturaba y mataba a sus víctimas en un cuarto oscuro, bajo la tenue luz de un foco rojo, pero es todo lo que recuerdo, mi mente está en otro lado, mi cuerpo es sólo un ente de carne, hueso y sangre que se mueve sin vida entre los rincones de la casa y la escuela, estoy jodido y a nadie parece importarle.
Veo a mis amigos contar las mismas bromas de siempre, ¿cómo pudieron causarme gracia alguna vez? Son tan estúpidas, pero no me importa, fingiré una carcajada porque, de verdad, no estoy de humor para una oleada de preguntas, escuchar a mis amigos deseándome estúpidos ánimos o burlándose de mi estado sólo empeorará las cosas, prefiero no hablar del tema, quiero ahogarme en mi soledad y en el dolor, quiero encerrarme en mi desesperación, quiero golpear mi rostro una y otra vez hasta hacerme olvidar esta terrible situación, me siento tan miserable, tan insignificante, como una triste basura que así, con la facilidad del viento, el destino me arroja a la tierra del sufrimiento.
Entonces surge la pregunta obligada, ¿Porqué yo? No lo entiendo, siempre he sido un buen hijo, jamás me he caracterizado por tener muchos amigos pero, los pocos que tengo, los valoro más que a nada en este mundo, cumplo con todas las normas de seguridad social y cuando alguien requiere mi ayuda, jamás tengo el valor de negarla, entonces ¿Porqué yo? ¿Así quieren que crea en la existencia de un ser supremo que premia a aquellos que han sido buenos? Yo digo que se joda ese ser supremo, si hubiese sido una mierda con todo el mundo, entonces, quizá, quien sabe... a lo mejor no estaría sufriendo esto o, simplemente, no me importaría.
Pero así es la vida de injusta, así es la vida de mierda, ¿cierto? Culparé a mis padres, ellos criaron a un hijo para vivir en una sociedad que no existe, parece un dogma religioso que cosas malas le sucedan a la gente buena, ¿qué le vamos a hacer? He descubierto tarde el sentido de la vida, pasé todos estos años creyendo ser la persona correcta cuando, a los ojos de los demás, sólo he sido la persona pendeja y, para cerrar con broche de oro todo esto circo del horror, ahora tengo esta asquerosa enfermedad.
¿Cura dicen? Ojalá la hubiera, pagaría un riñón y medio por esa cura, sentirme así no me gusta, siempre fui amargado pero, en esta ocasión, hasta el sonido del viento me molesta, no soporto la depresión, no soporto la tristeza, no soporto el dolor perpetuo ni la aberrante necesidad que siente mi cuerpo, ¿Así se sentirán los adictos? ¿Eso soy? ¿Un asqueroso adicto? El tiempo todo lo cura, y lo que no se cura perdura, creo que me pegaré un balazo si lo que estoy pasando perdura porque, en verdad les digo, es horrible estar enamorado y, peor aún, con el corazón roto.

:o Dios que profundo fue eso!!
ResponderEliminarDe verdad, algo parecido por lo bien hecho a los grandes escritos de mi tan admirada Anne Rice.
Me hizo ponerme en la piel del protagonista, sentir su dolor, frustracion e incluso pude darme cuenta que mis ojos ardian en la lectura :(
Los sentimientos que describen son, efectivamente, producto de esa mala "enfermedad", de verdad que ha sido un gran texto, diferente y merecedor de una alabanza.
Solo espero amigo mio, que como todos nuestros otros relatos, esto se trate de ficcion.
Cuidate mucho y tu sabes que cuentas conmigo siempre.