Y aquí estoy de nueva cuenta, como cada mañana, tú estás ahí tan radiante, opacando la luz del mismísimo sol, tu cabello cae graciosamente sobre tus hombros y ese par de anteojos te hace lucir veinte veces más bella que la última vez.
Te pido lo de siempre, "un café americano con dos sobres de azúcar y una cuchara de crema, ponle también un toque de canela y una galleta de chocolate, por favor", tú sonríes y atiendes enseguida, no puedo dejar de mirarte, el mundo entero desaparece alrededor y por un instante sólo somos tú y yo en el lugar, a veces mi mente me engaña e imagino que te tardas preparando ese café sólo para tenerme ahí cerca de ti unos momentos más, una extraña música suena de quien sabe dónde, un deseo irrefrenable aparece en mi interior, quiero tomarte de la cintura y besarte apasionadamente, bailar al son de la música fantasma y pasar tu cabello entre mis dedos, quiero arrebatarte ese vestido negro y disfrutar tu cuerpo ahí mismo en el frío piso de tu lugar de trabajo, unir nuestros cuerpos en la complicidad más profunda que dos seres humanos pueden compartir, sudar contigo, moverme contigo, gozar contigo hasta culminar el espectáculo en un éxtasis de proporciones bíblicas que hagan estremecer el mundo, el universo y nuestros corazones, hacerte mía y ser tuyo desde ahora y para siempre.
Entonces un "aquí tienes" me despierta de mi onanismo mental, recibo mi pedido, efectúo mi pago como de costumbre mientras la música fantasma poco a poco deja de sonar, nuestros dedos se rozan cuando me entregas el cambio y con un dulce guiño agradeces mi compra.
¿Cómo lo hago? ¿Cómo lo consigo? ¿Cómo te lo digo? ¿Cómo podría tener el valor de, un día, por fin confesarte cuanto odio el café?
Te pido lo de siempre, "un café americano con dos sobres de azúcar y una cuchara de crema, ponle también un toque de canela y una galleta de chocolate, por favor", tú sonríes y atiendes enseguida, no puedo dejar de mirarte, el mundo entero desaparece alrededor y por un instante sólo somos tú y yo en el lugar, a veces mi mente me engaña e imagino que te tardas preparando ese café sólo para tenerme ahí cerca de ti unos momentos más, una extraña música suena de quien sabe dónde, un deseo irrefrenable aparece en mi interior, quiero tomarte de la cintura y besarte apasionadamente, bailar al son de la música fantasma y pasar tu cabello entre mis dedos, quiero arrebatarte ese vestido negro y disfrutar tu cuerpo ahí mismo en el frío piso de tu lugar de trabajo, unir nuestros cuerpos en la complicidad más profunda que dos seres humanos pueden compartir, sudar contigo, moverme contigo, gozar contigo hasta culminar el espectáculo en un éxtasis de proporciones bíblicas que hagan estremecer el mundo, el universo y nuestros corazones, hacerte mía y ser tuyo desde ahora y para siempre.
Entonces un "aquí tienes" me despierta de mi onanismo mental, recibo mi pedido, efectúo mi pago como de costumbre mientras la música fantasma poco a poco deja de sonar, nuestros dedos se rozan cuando me entregas el cambio y con un dulce guiño agradeces mi compra.
¿Cómo lo hago? ¿Cómo lo consigo? ¿Cómo te lo digo? ¿Cómo podría tener el valor de, un día, por fin confesarte cuanto odio el café?

Es el escrito mas intenso en carga sensual que te he leido, dios, de verdad que te inspiraste, y el final me hizo vibrar y mucho, buen escrito, ya extrañaba leer tus perfectas letras con esa calidad y ese toque, espero poder leer ya algo mas largo en NOCHES DE LUNA, por ahora te comento que este en particular fue pefecto.
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