martes, 13 de marzo de 2012

Ocho Lados. [Capítulo 1]

Capítulo 1: El Campeón.

— Según nuestros cálculos, estás perdiendo en las tarjetas. — decía la voz en medio del caos, él la conocía pero por alguna razón no podía identificarla, tal vez por tantos golpes recibidos, estaba a nada de caer noqueado. — Debemos ir por todo, la pelea de pie no está funcionando, quiero que lo derribes y busques una rendición, es nuestra única esperanza — la voz tenía razón; a pesar de la desorientación, 'Dogo' sabía que la única manera de llevarse la victoria era en el piso, aunque no lo había intentado en toda la pelea.



— No voy a perder, prepara el vodka y las putas, esta noche habrá fiesta. — 'Dogo' se puso de pie y la campana sonó...

— ¿Maestro? Ya estamos listos... — dijo una voz distinta a la que había escuchado antes, aunque, esta vez si la reconoció de inmediato.

— Gracias a Dios que me despertaste, Eze. ¿Dónde está el campeón? Debió llegar hace más de una hora. — cuestionó al sparring mientras se estiraba.

— Bien sabe que la puntualidad no es uno de mis fuertes, maestro 'Dogo'. — respondió en tono burlón, el recién llegado.

— Afortunadamente no podemos decir lo mismo de tus puños ¿cierto? — una ligera sonrisa se dibujó en el rostro del maestro. — De cualquiera manera me está cansando tu constante indisciplina. —

— Sólo dígalo y buscare otro maestro, seguro que más de uno querrá entrenar a Roland Morán, el futuro campeón mundial. —

— Incluso el futuro labrado en piedra puede encontrarse con un fuerte martillo que lo haga añicos. —

— Descuide maestro, más que piedra es diamante — Aseguro Roland con una seguridad tan grande como el sonido de su carcajada estremeciendo el vacío del gimnasio.

— Basta de metáforas estúpidas, comencemos el entrenamiento — dijo 'Dogo' con molestia. Nunca le había gustado la indisciplina en sus pupilos, pero este chico de verdad tenía talento, es cierto que nada es perfecto y, quizá, este muchacho tenía su único defecto en la actitud —"Justo igual que yo cuando tenía su edad".—pensó.

El futuro de Roland como campeón mundial no parecía para nada descabellado, apenas contaba con 22 años y tenía ya un record profesional de 7-0 en el despiadado mundo de las Artes Marciales Mixtas, lo más interesante de todo era que no se había esforzado demasiado para conseguirlo. Roland parecía el modelo perfecto para este deporte, una agresividad bárbara a la hora de pelear y un entrenamiento en lucha y Karate desde que tenía 5 años de edad, sólo le faltaba tener al guía correcto y lo había encontrado en el maestro 'Dogo'. — Si no puedes derribar a  Eze en menos de 5 segundos, ¿cómo piensas derribar a Jax el viernes? Necesito que te esfuerces más. —

— Calma maestro, sólo estoy calentando... verá que Jax ni siquiera sabrá que lo golpeó, llegaré al fin de semana como campeón estatal, luego buscaremos alcohol, mujeres y haremos la fiesta más grande de la historia en honor a mi grandeza. — Aseguró Roland al mismo tiempo que se arrojaba sobre su sparring y con un poderoso derribe lo enviaba a la lona de forma estrepitosa.

El tiempo siguió su marcha y la noche del viernes llegó. La arena local parecía un manicomio, el anunciador se paró en el centro del ring y tomó el micrófono. — Por fin ha llegado la hora que todos estábamos esperando, ¡La pelea estelar, cinco asaltos de cinco minutos por el Campeonato Estatal Semi-Completo de Artes Marciales Mixtas!

Jax era un peleador muy fuerte y resistente, pero la estrategia que Roland tenía para enfrentarlo parecía infalible, el maestro Mauricio 'Dogo' Perea era un tipo muy sabio, en más de una ocasión había sorprendido al propio Roland, — "¿Cómo alguien que sabe tanto sobre este deporte no tiene un nombre escrito en letras de oro en la historia del mismo?" — era la pregunta que constantemente se hacía.

Para defender su campeonato, con una estatura de 1.89 m., un peso de 92 kg. y un record profesional de 24-3, ¡Damas y caballeros, con ustedes el más poderoso guerrero que ha dado esta ciudad, el campeón estatal de peso semi-completo: Rafael "Jax" Aguirre!— Una soberbia respuesta del público se dejó escuchar ante los gritos del anunciador, Roland se limitó a sonreír, se giró hacia su esquina y se dirigió hacia el maestro 'Dogo'

— ¿Recuerda lo que me dijo acerca de usar un apodo para identificarme? — guiñó el ojo y le dio la espalda.

Para desafiar a nuestro campeón, un hombre que parece no encontrar quien lo detenga y que hoy llega con la intención de llevarse ese campeonato en la cintura, con una estatura de 1.88 m., un peso de 92 kg. y un record profesional de 7-0, ¡El peleador más joven en tener una pelea de campeonato estatal, Roland "El Diamante" Morán! — la gente coreaba el nombre de su nuevo ídolo en toda la arena, 'Dogo' dejó entrever una sonrisa al escuchar el apodo que el propio Roland se había impuesto, pero rápidamente volvió su semblante serio y observó como ambos peleadores se dirigían al centro del ring.

— Ya conocen las reglas, chicos, quiero una pelea limpia y que gane el mejor— dijo el referee mientras los dos rivales chocaban los guantes y se dirigían a sus esquinas.

La campana sonó anunciando el primero de cinco asaltos por el campeonato local, pero Roland no pensaba pasar demasiado tiempo sobre el ring. De inmediato atacó a Jax con una serie de agresivas combinaciones que hicieron retroceder al campeón con inseguridad — ¡Debes reservar energía, Roland, no olvides la estrategia! — gritaba 'Dogo' desde la esquina, pero Roland parecía negarse a escuchar a su maestro y continuó con constantes ataques de patadas y puñetazos, el campeón recortó la distancia y atrapó a Roland en un agarre típico de Muay Thai, parecía que tenía el control pero el retador sorprendió a toda la arena aplicando un estupendo derribe de judo que depositó a Jax de espalda contra la lona, Morán aprovechó el factor sorpresa de su derribe y superó la guardia de su rival para dejarle caer un vendaval de golpes — ¡Tómalo del brazo! — dijo 'Dogo' y, esta ocasión, Rolando obedeció, atrapó una de las extremidades de Jax y con una velocidad endemoniada aplicó una poderosa barra al brazo, el campeón estaba atrapado y quedaba demasiado tiempo en el reloj, la gente gritaba emocionada, 'Dogo' miraba preocupado con el ceño fruncido, Roland apretaba cada vez con más fuerza su llave, el referee observaba con atención y, finalmente, el brazo libre de Jax palmeo para indicar que se rendía, el público estalló de algarabía, Roland liberó a su rival y gritó emocionado mientras se señalaba él mismo con los pulgares.

El anunciador tomó de nueva cuenta el micrófono — El ganador por la vía de rendición en 1:43 y nuevo campeón local semi-completo: ¡Roland "El Diamante" Morán! — la gente que asistió a la arena pedía unas palabras de su nuevo campeón, quien tomó el micrófono mientras terminaba de ajustarse su recién obtenido cinturón. 

— Realmente no es una sorpresa ¿o sí? Sólo era cuestión de tiempo para que este día llegara, la gloria apenas comienza... — Roland giró la cabeza hacia su esquina para agradecer a su maestro, pero él ya no estaba ahí, le sorprendió un poco pero se limitó a sonreír — Esperen más noticias de mi muy pronto. — sentenció el nuevo campeón al mismo tiempo que dejaba caer el micrófono y salía del ring entre gritos y aplausos.
Al llegar al vestidor, la puerta estaba abierta, con una sonrisa de oreja a oreja abrió los brazos esperando que su maestro lo felicitara por su triunfo, sin embargo, las cosas fueron distintas.

— ¿Cómo pudiste ser tan irresponsable? — Gritaba 'Dogo' en el vestidor mientras las venas en su cuello y cabeza parecían a punto de explotar.

— Pero maestro, conseguí el campeonato ¿No se trataba de eso? — refutó Roland con un tono de sorpresa y enojo.

— Todo fue circunstancial, ¿qué hubiera pasado si Jax no se sentía sorprendido al inicio de la pelea o si hubiera leído tu derribe? o peor aún, que encontrara la salida a tu barra de brazo, gastaste demasiada energía en menos de dos minutos, esta ocasión te saliste con la tuya pero, quizá no tengas tanta suerte la próxima vez.—

— El hubiera no existe, maestro 'Dogo', creí que por ser mi maestro se sentiría un poco orgulloso de lo que hemos logrado esta noche. —

— Yo no soy parte de esto, Roland, si sigues así encontrarás la derrota eventualmente y será toda tu culpa. No tengo derecho a festejar lo que no gané, así como no tendré obligación a lamentar lo que no perdí. — el maestro parecía realmente enfadado.

— Basta de discusión, Eze nos está esperando con la fiesta de celebración ¿nos vamos ya? — Roland estaba extasiado con su victoria, no le interesaba los desplantes que, a su parecer, eran caprichosos de parte de su maestro.

— Ya te dije que no tengo nada que celebrar. —

— Bien, entonces me largo, nos veremos después maestro, aquí tiene su parte de lo que ganamos, seguro que no lo rechazará — dijo burlonamente Roland mientras ponía un puñado de billetes en el pecho del maestro que los recibió y los metió en su bolsillo, Roland sonrió y dijo — Si quiere unírsenos, sabe donde estamos. — Salió y azotó la puerta.

El maestro 'Dogo' respiró profundamente y se dejó caer sobre una silla, sacó el dinero y lo apretó con fuerza en la mano, tomó una parte y el resto lo puso de vuelta en su bolsillo, cerró los ojos y echó su cabeza hacia atrás mientras se dejaba invadir poco a poco por el cansancio provocado por el estrés, la campana sonaba nuevamente. Se sentía un poco mareado pero había logrado identificar a su rival, aunque habría sido difícil hacerlo sin ese feo y peculiar calzoncillo rojo y azul que estaba usando, esquivó dos japs y un cruzado, pero su rival parecía no retroceder así que recortó la distancia, justo como lo había hecho Jax contra Roland sólo que, en este caso, fue 'Dogo' quien logró el derribe con un audaz movimiento de lucha que lo colocó con ventaja en la lona, el rival pareció aterrorizado al verse en el piso así que rápidamente intentó levantarse —"Grave error"— pensó 'Dogo' al ver que su oponente le estaba dando la espalda, colocó antebrazo derecho justo en el cuello y con la ayuda del otro brazo apretó con todas sus fuerzas, el peleador del calzoncillo rojo y azul desconocía completamente la pelea a ras de piso, así que sólo atinó a retorcerse con desesperación, 'Dogo' logó enredar ambas piernas alrededor de la cintura y el 'Mata León', una de las llaves más poderosas, estaba consumada. La esquina de 'Dogo' gritaba con emoción 

— ¡Aprieta más, lo tienes! —, pero algo estaba mal, él lo sabía.

— "¿Porqué no se rinde? No tiene escapatoria, ¿qué demonios espera?" — pensó, pero si soltaba a su rival la pelea podría terminar y él perdería por decisión, así que decidió apretar aún más la llave.

— ¡Felicidades campeón! — una voz rasposa se escuchó lo suficientemente fuerte para interrumpir el sueño de 'Dogo' — Tu muchacho no ha sudado para aplastar a ese sujeto, le has enseñado bien, aunque... ¿Soy yo o estás cada vez más calvo, maldito anciano?. — 

— La vejez a algunos nos quita cabellos pero, a otros, les regala muchos kilos de más, cerdo asqueroso. — dijo 'Dogo' señalando al sujeto gordo que irrumpía en su vestidor, se trataba de Omar Rodríguez, amigo de juventud del maestro, quien respondió con una gran carcajada al insulto recibido. Ellos habían compartido muchas historias a lo largo de su vida, mientras 'Dogo' había optado por el lado de las peleas de Artes Marciales Mixtas, Rodríguez había iniciado un negocio de carnicerías que prosperó poco a poco hasta tener varias sucursales y convertirse en un muy rentable negocio que permitía al bonachón sujeto vivir cómodamente junto a su esposa.

— Me enteré que un chico entrenado por ti pelearía hoy, así que me he escapado de casa y venido a verte viejo amigo. Por cierto, ¿con quién platicaba tu muchacho ahí afuera?. — 

— No lo sé, un grupo de fanáticos que querían una foto con su nuevo campeón, tal vez. — replicó con indiferencia el maestro.

— Jamás había visto fanáticos tan bien vestidos como esos tipos, sin duda los tiempos han cambiado, este ha dejado de ser un deporte para pobres. — Rodríguez soltó una fuerte risotada y preguntó — ¿Y cómo has estado Mauricio?.

— He estado bien, eso creo, las cosas no han cambiado mucho conmigo en los últimos 20 años. Se supone que hoy debería estar feliz por esa victoria pero, no lo estoy. — la voz de 'Dogo' parecía deprimida.

— ¿El mismo asunto? ¿Acaso alguna vez lo dejarás atrás? — 

— Cierra la boca, mejor larguémonos de aquí — respondió 'Dogo', mostró los billetes que tenía en la mano y dijo — Espero que nadie te busque en casa, porque esta noche yo invito los tragos. —

1 comentario:

  1. Un tema diferente esta vez, es interesante conocer un poco de lo que se trata ese mundo que por lo menos para mi es desconocido, y me gusta la idea de que escribas una historia mucho mas larga, esperamos con ansias tu segundo capitulo, no tardes :)

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...