viernes, 29 de junio de 2012

El Ángel Guardián.


—Mi vida era un asco y así lo ha sido desde que tengo uso de razón, estaba por cumplir los veintisiete años y jamás recuerdo haberme sentido feliz, estaba rodeado de mierda por todos lados, la gente inteligente es considerada loca mientras a los estúpidos se les otorga el poder, estoy viviendo en un mundo donde se premia la ineptitud y se ignora la capacidad, ¿Hasta cuándo hay que soportar esto? Me cansé, me rindo, me bajo del barco, paren esto que yo me largo de aquí, así que finalmente lo hice, me arranqué mi propia vida, sólo bastó un poco de cianuro y le di a mi existencia un digno final, por fin se acabó esta mierda, por fin soy libre.— decía en voz alta el espíritu de Julio.
 


—¿Estás consciente de lo que has hecho?— una penetrante voz rompió aquel momento de celebración.

—¿Quién eres? ¿Qué quieres?— preguntó a la inmensa oscuridad que lo rodeaba.

Sin recibir respuesta, notó como poco a poco se dibujaba en medio de aquella penumbra la forma de un hombre. —¿Te das cuenta de la gravedad de tu asunto?— preguntó de nueva cuenta la misma voz, pero Julio siguió sin responder. —Has profanado tu propia existencia, has puesto fin a tu vida sin pensar en las consecuencias de ello, no tienes ni puta idea de lo que has hecho, imbécil.—

—¿Eres un ángel? Porque para ser un ángel, eres muy mal hablado.—

—¡CIERRA LA BOCA, ESTÚPIDO!— poco a poco, la silueta misteriosa tomó forma de un sujeto alto de casi dos metros de estatura, robusto, con cabello largo, negro con ojos color café muy oscuro y penetrante, una piel color madera que brillaba a pesar de la ausencia de luz y vestido pulcramente en color blanco. —Eres el ser más egoísta y estúpido que puede haber en el universo entero.—

—Basta de insultos, soy dueño de mi vida y tengo derecho a acabar con ella cuando se me pegue al gana ¿no es así?— reprendió Julio. El extraño sujeto sólo se limitó a guardar silencio y mirar con desdén al joven suicida. —Ahora sí, dime, ¿Quién eres?—

El hombre entrecerró los ojos y levantando la barbilla, dijo —Soy un ángel guardián.—

—¡Vaya! No me digas, ¿En serio existen los ángeles? No jodas.— las risas de Julio parecían irritar al ángel. —¿Cuál es tu nombre?—

—Puedes llamarme Olof.—

—Genial Olof, anda y hazme un sandwich que muero hambre.— el ángel miró fijamente a Julio sin decir nada. —Cálmate, es una broma, estoy muerto ¿Recuerdas?—

—Soy un ángel guardián no tu esclavo, idiota.—

—Oye, oye... ¿el creador te permite usar ese vocabulario?—

Olof ni siquiera respondió aquella pregunta, con una de sus poderosas manos tomó el cuello de Julio y lo levantó más arriba de su propia cabeza. —Más vale que empieces a comportarte y arrepentirte por lo que has hecho o créeme, que haré tu eternidad algo peor que el infierno mismo.— dijo antes de arrojar a Julio contra el suelo.

Con dificultar para hablar, Julio dijo —Lo siento, Olof, pero no me arrepiento de nada, eres mi ángel guardián, ¿acaso no viste la mierda de vida que tenía? Aún vivía en casa de mis padres, odiaba mi trabajo más que a mí mismo, jamás pude comprarme un auto, cada novia que tenía terminaba dejándome por un imbécil adinerado, y ni que decir del mundo en el que me tocó vivir, ¿acaso era mucho pedir en un mundo más civilizado y menos idiota? ¿ah? dime, Olof, ¿Qué clase de mundo de mierda es ese? ¿Dónde estabas cuando mi profesor de química me reprobó por no pagarle una borrachera? ¿Dónde estabas cuando aquel puto perro me mordió y casi me arranca el brazo? ¿ah? ¡Responde!—

—Yo no voy a responder nada de eso.— dijo Olof sin perder la compostura. Una risa esquizofrénica fue la reacción de Julio —No he venido a hablar del pasado, he venido a hablar del futuro.—

—¿El futuro? No hay futuro, imbécil, ¡estoy muerto! ¿Lo olvidas?—

—No hablo de tu futuro.— lo que Olof dijo dejó sin palabras a Julio. —Te dije que si estabas consciente de las consecuencias de tus actos. Es hora de mostrártelas y, después, me dirás si estás arrepentido.—

De repente, toda aquella oscuridad empezó a desvanecerse en medio de un fuerte viento hasta aparecer en el trabajo de Julio, ahí todos parecían tristes y deprimidos, incluso algunos parecían haber estado llorando.

—¿Ellos pueden vernos?— preguntó Julio.

—No.—

—Míralos, mira cuanta hipocresía, toda esta bola de patanes ni siquiera me soportaba, ¿Ahora resulta que lamentan mi partida? ¡Por favor!—

—Descuida, su sufrimiento sólo durará un par de semanas, un mes cuando mucho.— dijo Olof.

—Entonces, ¿por qué me traes aquí? ¿esto hará que me arrepienta de algo?—

—¿Ves a esa chica de ahí?— el ángel señaló a una mujer castaña que parecía perdida mirando hacia la ventana.

—¿Rebeca?—

—Sí, Rebeca.— Olof suspiró —Ella estuvo enamorada de ti durante los últimos dos años, pero jamás pudo llamar tu atención.—

—¿Rebeca?—

—Sí, Rebeca, es una chica buena, trabajadora, le gusta leer y pintar, incluso ha hecho varios cuadros inspirados en lo que sentía secretamente por ti.—

—¿Rebeca?—

—Sí, idiota, Rebeca.—

—Pero... ¿cómo... cómo no lo vi?— Julio parecía confundido.

—Estabas demasiado ocupado lamentándote por la última perra que te vio la cara de tonto, estabas muy distraído dándole importancia a cuarenta imbéciles que te detestaban en lugar de darte cuenta que una persona estaba dispuesta a dar el mundo por ti.—

—Pobre Rebeca...— se lamentó el suicida.

—No te preocupes, su dolor durará varios meses pero... encontrará la felicidad, es una chica buena y la merece.— el ángel levantó las manos y la oscuridad volvió a rodearlos a ambos. —¿Aún no te arrepientes?—

—Bueno, lo siento mucho por Rebeca digo, ella es linda y todo pero... no lo sé, creo que aún así habría hecho lo que hice.—

Olof lo miró con desprecio y levantó las manos nuevamente. —Es momento de visitar otro sitio...—

—¡Mi casa!— dijo Julio al verse parado justo en la sala del que era su hogar.

—Han pasado ya tres años desde tu estupidez.—

—¿En serio? Bueno, este lugar parece exactamente el mismo que el de esta mañana, antes de tomarme el cianuro.—

—Sígueme...— dijo el ángel sin darle importancia a las palabras de Julio —¿Qué ves ahí?— señaló a la cocina.

—Es... mi padre pero, ¿qué le pasó?— Julio por primera vez parecía preocupado al ver a su padre mucho más delgado de lo que estaba, con un rostro hundido y una larga y descuidada barba.

—Míralo, en este momento lleva casi dos semanas sobrio, está intentando dejar el vicio que perdió de control el día en que su hijo querido murió.—

—¡No es cierto!—

—Lo es, perdió su trabajo, perdió a sus amigos, no le interesa nada más que zambullirse en alcohol porque dice que sólo así puede olvidar el dolor.—

Las lágrimas en los ojos de Julio empezaron a correr —No puede ser, papá.—

—Tu padre se ha convertido en un inadaptado, lo han intentado recluir en muchas clínicas de rehabilitación pero él se niega rotundamente y huye, ha estado perdido por semanas, durmiendo en las calles, bebiendo alcohol de caña y consumiendo cuanta mierda le ofrecen por ahí, sufriendo por haber perdido a su más valioso tesoro.—

Julio no podía creer la deplorable situación en la que se encontraba su padre —Papá, papá, por favor perdón, no era mi intención.— decía en medio de sollozos y llanto.

—Esto es tu culpa.— recriminó Olof.

—Cállate...—

—Es toda tu culpa, mira el infierno que has creado.—

—Cierra la boca...—

—Tú eres el responsable de todo este dolor.—

—¡BASTA!— gritó Julio lleno de ira y tristeza. —Basta ya, me arrepiento, basta ya.—

—Arrepentirte no es suficiente.—

—¿Porqué eres así?— dijo Julio entre llanto — ¿Todos los ángeles son así?—

—Cada ángel guardián ama a su protegido más que a su propia existencia.— respondió Olof con seriedad.

—¿Dices que me amas? Si no has sido más que un cretino conmigo.— reclamó el suicida.

—Cada ángel guardián ama a su protegido más que a su propia existencia y tú, le has hecho un daño irreparable a mi protegido.—

—¿Qué?— Julio no entendía la situación.

—En el momento en que decidiste suicidarte, perdiste la protección de tu propio ángel guardián, yo no soy tu protector así que no tengo que amarte, estoy aquí sólo para verte sufrir por el enorme daño que le has hecho a quien más amo en este mundo.— Olof junto las manos y, automáticamente, ambos aparecieron en un hospital frente a una cama en la que se encontraba sentada, con una bien definida sonrisa, la madre de Julio.

—¿Mamá?— dijo al verla ahí, sonriente, mirando al vacío.

—Mira lo que le has hecho a mi querida Andrea.— los ojos de Olof se llenaron de lágrimas y su voz pareció quebrarse en un instante. —Ella era tan feliz, tan orgullosa de su familia y mira lo que le has hecho.—

Andrea sonreía y decía —Julio, Julio hijo, te amo.—

—¿Qué le sucede?— preguntó Julio.

—Ha perdido la razón, se volvió loca justo en el momento en que encontró tu cadáver, ahora se la pasa hablándole al aire creyendo que eres tú quien la escucha, pobre Andrea, mi amada Andrea.— Olof no pudo contener el llanto —¡Y todo por tu culpa!— gritó levantando por el cuello de nueva cuenta a Julio.

—Perdón, perdón.— dijo el suicida lleno de arrepentimiento —Por favor, denme otra oportunidad, no sabía lo que tenía, es mi culpa, perdón.—

—¿Otra oportunidad?— Olof movió la cabeza —Tu daño es irreparable, espero que disfrutes tu estancia... en el infierno.— fueron las palabras del ángel antes de abrir un enorme agujero rojo en el suelo y arrojar a un arrepentido Julio a vivir una eternidad de sufrimiento igual que la que el propio Olof estaba viviendo al ver a su amada Andrea loca por la muerte de su único hijo. —El perdón no existe para los egoístas.—

3 comentarios:

  1. Osea, perdí un super comentario ¬¬

    intentaré hacerlo igual.

    Tu relato me recuerda a mi libro favorito (vive) ya que la tematica es similar en el primera parte, y eso hace que me encante mas.

    Hablar de angeles es hermoso, pero joder, como diablos pudiste darle una vuelta de 360 grados tan padre, de verdad que me dejaste con cara de "joder como lo hizo" fue estupendo ver como la trama tomó otra ruta en el fin.

    Nunca digas que tus relatos son jaladas, en serio, cada vez que abro cuenti con obras tuyas me voy feliz, y de verdad las releo eh, bueno esa costumbre tengo, pero me dan mas animos porque eres buenisimo para narrar, tu y tus dialogos me dan risa muchas veces, se tornan divertidos.

    Saludos amigo, me da mucho gusto que hayas publicado un relato corto, estuvo de lujo como siempre, tu nombre es calidad :)

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  2. Ahora comprendo Olof es el hermano dramatico de Romano, todo me queda claro XD

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    Respuestas
    1. El hermano menor dramático y emo de Romano, si, así es.


      Gracias, Katerina.

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