viernes, 2 de noviembre de 2012

Pesadilla.


Con pasos ligeros se dirigió a la puerta del que había sido su hogar durante más de quince años, le sorprendió ver que estaba abierta así que entró con sigilo, saludando en voz alta —¿Buenas noches?—, se escuchaba cansado, era viernes y había sido una larga y difícil semana para Daniel, para su sorpresa, su hogar se encontraba lleno —¡Mamá! ¿Qué hacen aquí? Hoy no es mi cumpleaños...— dijo con entusiasmo, pero nadie pareció escucharlo, los rostros de los presentes se notaban grises y largos, rodeados de una pesada aura de tristeza y melancolía.



Había más de cincuenta personas abarrotando su espaciosa sala, todos tenían miradas apagadas y hablaban en voz baja mientras sostenían un vaso, lo escalofriante era ver que todos vestían colores oscuros, negros en su mayoría. Ahí estaban sus amigos, sus familiares terceros, vecinos y ex-compañeros de trabajo, pero nadie parecía tomarlo en cuenta. —¡Hey! ¿Qué pasa aquí?— no entendía lo que sucedía hasta que vio a su esposa, con los ojos hinchados y rojos, en su mano sostenía un pañuelo mientras dos mujeres la acompañaban, una de ellas le decía cosas al oído, aunque parecía ignorarla, mientras la otra se mantenía erguida a su lado, implacable, con las manos cruzadas levantó la mirada y la cruzó con Daniel.

—¿Qué sucede, Matilda?— preguntó a su esposa pero tampoco respondió, la mujer que estaba a su lado parecía empecinada en hacerse escuchar, no dejaba de susurrar cosas en el oído de su mujer, cosas que Daniel no entendía —¡Hey!— dijo intentando apartarla a un lado pero, tan pronto tocó uno de los hombros de la mujer, sintió que una descarga eléctrica atravesó su espalda, sus ojos se sintieron como si fueran a explotar y un calor abrasador emanó de su interior, Daniel cayó de espaldas, con la mirada perdida en el techo de la casa.

—Levántate... — le dijo la otra mujer, estirándole la mano.

Daniel rechazó la cortesía y se puso de pie él mismo tomándose la sien y moviendo la cabeza de un lado a otro para tratar de tranquilizarse. —¿Qué... qué pasó?—

La extraña mujer dejó escapar una risita —No puedes intervenir en los trabajos de un demonio.—, Daniel se quedó perplejo abriendo y cerrando la boca, la mujer volvió a reír. —Si estás muerto Daniel, ahora mismo tu mujer está recibiendo el odio, la tristeza, la melancolía, el dolor y todo lo que se debe sufrir cuando se pierde al ser amado, no puedes intervenir en eso, pero yo estoy aquí para ayudarte a cruzar.

Tan pronto como dijo eso, la mujer que susurraba alzó la vista furiosa, sus ojos eran color rojo al igual que su cabello y sus labios carnosos formaban una mueca que parecía irradiar cualquier cosa, excepto alegría. —¡Él se irá conmigo!— dijo con voz seseante.

La primera mujer sonrío con tranquilidad, emanaba un aura de serenidad que hacía sentir muy cómodo a Daniel, era muy distinta al demonio, su cabello era color negro y sus profundos ojos eran azules. —Sabes que esa no es decisión tuya ni mía, Abigail.—

—¿Abigail? ¿Es el nombre de este... demonio?— Daniel seguía shockeado, no entendía si todo se trataba de alguna broma, un sueño o si en verdad estaba sucediendo.

—Si mencionaras mi verdadero nombre, todos aquí arderían, así que es mejor que me llames sólo Abigail, si.—

—¿Y cuál es el tuyo? ¿Eres un ángel?— preguntó a la otra mujer.

La risita se dejó escuchar de nuevo —Soy un emisario y vengo a llevarte al lado del creador, me llaman Pretel es momento de dejar todo esto atrás, una eternidad de paz te espera.—

—¿Cómo? ¿Cómo sucedió? ¿Qué me pasó? ¿Cómo?— preguntó desesperado.

Abigail sonrió de manera enigmática —Accidente de auto... no fue tu culpa, el otro conductor iba enviando un mensaje y se pasó el alto, el golpe fue brutal, quedaste hecho pedazos, ven conmigo y te prometo venganza.—

—No mientas, Abigail.— interrumpió Pretel —Tu muerte fue durante el sueño, Daniel, algo provocó que tu corazón se detuviera, no sufriste ni un poco, eres muy afortunado, no hay nada que vengar, sígueme y te prometo que prepararemos una acogedora bienvenida para el día en que el resto de tu familia llegue con nosotros.— La mujer demonio levantó la barbilla altiva.

—No puedes ser, no puedes, ¿qué haré? Denme otra oportunidad, aún no es mi momento, mis hijos son unos niños todavía, necesitan a su padre.— Daniel se dejó caer de rodillas bañado en lágrimas.

—Hay ciclos que se deben cumplir y lo debes entender, Daniel, lo mejor es irnos.—

—Una oportunidad más, por favor Pretel, sólo un poco más.—

Pretel agachó la mirada. —Me temo que es imposible...—

—Yo puedo darte otra oportunidad.— dijo Abigail.

Pretel giró la cabeza y entrecerró los ojos mirando al demonio. —¿Qué pretendes?—

—Te daré una nueva oportunidad, Daniel, te devolveré a la vida, tengo el poder suficiente para eso, despertarás creyendo que todo fue un sueño y vivirás hasta que el destino decida que ha llegado tu hora de nueva cuenta, ¿eso quieres no es así? Una oportunidad, la oportunidad que ni el creador...— escupió a un lado —...ni su puta de Pretel pueden darte.—

—¿En serio puedes hacer eso?— dijo Daniel con los ojos llenos de esperanza.

—No la escuches Daniel, todo lo que provenga de ella y su amo no son nada bueno, créeme, lo mejor es dejar que las cosas sucedan y seguir el camino, vámonos, todo va a estar bien.— Pretel parecía preocupada.

Abigail no dijo nada, se limitó a tronar los dedos y en un momento estaban en el cementerio, la gente en luto observaba un cajón que contenía el cuerpo inerte de Daniel. —¿Eso es lo que quieres Daniel? Piénsalo, tú te pudrirás y desaparecerás mientras tu mujer no tardaré en encontrar a otro hombre, un nuevo padre para tus hijos y, entonces, nadie te recordará.—

—¡No la escuches, te lo ruego!— gritó Pretel.

Abigail estiró la mano —Toma mi mano, Daniel y todo volverá a ser como antes, volverás a la vida y, el día en que vuelvas a morir, entonces vendrás conmigo.— Eso asustó un poco a Daniel, el demonio lo vio e intervino de inmediato —No debes creer lo que dicen de nosotros, no vivirás por siempre en sufrimientos, el infierno es el lugar de los excesos y placeres sin el menor atisbo de vergüenza y mojigatería, diferencia colosal con el paraíso de esta puta.— señaló a Pretel.

—Debes hacerme caso, Daniel, nada bueno viene de este ser, por un rato más de vida entregarás tu alma al demonio, sufrirás por una eternidad.—

—Volverás a vivir...— Abigail estiró la mano.

—Vivirás por siempre si vienes conmigo.— Pretel también la estiró.

Daniel estaba angustiado, tenía mucho miedo, sentía el estómago revuelto y las rodillas le temblaban, no sabía qué hacer, observó a Pretel, luego a Abigail y luego a Pretel de nueva cuenta, miró hacia atrás y su esposa lloraba abrazando a sus tres hijos. —Lo siento...— dijo con tristeza mirando a Pretel — ellos me necesitan.— tomó de la mano a Abigail.

—¡Noooooooooo!— gritó el ángel mientras una cegadora luz la absorbía y la desaparecía.

Esta vez, tocar a Abigail no provocó ningún daño en Daniel. —Bien decidido... ahora, es tu momento.— se acercó a él y le puso el dedo índice y medio en la frente. —Nos veremos.— dijo en voz queda y todo se puso oscuro.

Daniel despertó exaltado, sudando, con mucho calor, sintió sus pantalones mojados, señal inequívoca que se había orinado. —¿Un sueño?— se preguntó —Amor, tuve una pesadilla.— no recibió respuesta, estiró la mano izquierda para encender la luz del buró, pero lo que sintió fue una pared, al golpearla con la mano se dio cuenta que era de madera, intentó levantarse y se golpeo la frente con la misma superficie, estiró la mano derecha y se encontró con lo mismo, lo supo, estaba encerrado. —Por favor, que esto sea una pesadilla.—

1 comentario:

  1. Estimado amigo paranoico!!

    Quiero decirte que tu relato me pareció muy bien logrado, con personajes interesantes y el tan temido final de una vida.

    Ademas que estuvo a la moda por las fechas!!

    El final fue muy dramático y terrorifoco!! aunque era obvio que despertaría ahí, no se iba a regresar el tiempo, o eso entendí sacame de la duda.

    Gracias por publicar y recordarme que el blog sigue vivo!! te quiero un chingo amigo loquito.

    Buen relato, neta que si.

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