lunes, 13 de agosto de 2012

La Tragedia del Cruel Rey Tiberio.


—Córtenle la cabeza...— dijo el rey sin el menor atisbo de compasión, sus palabras frías resonaron en la sala de audiencias mientras el eco se ahogaba entre los murmullos de los presentes que, una vez más, veían como su soberano ejercía una injusta condena.

—¡No! Por favor, se lo ruego su majestad.— imploró Vinny entre lágrimas. Su crimen había sido el de robar un pan para su hija, que no tenía nada que comer.


—¡Padre!— gritó el príncipe Noah.

—Debiste pensar en esto antes de cometer ese crimen.— dijo estricto el monarca ignorando las súplicas de su hijo.

—Piedad, por favor, piedad, trabajaré sin paga el tiempo que usted me pida pero, por favor, no me mate, ¿Quién ha de velar por mi hija?—

Los ruegos del condenado conmovieron a toda la corte, quienes en secreto rezaban porque su soberano encontrara misericordia, no para un ladrón sino para un padre, desafortunadamente, el rostro del rey parecía duro y se negaba a cambiar de opinión.

El monarca entrecerró los ojos y preguntó —¿Qué edad tiene tu hija?—

—Trece años.— respondió Vinny bajando la cabeza.

—Algún buen samaritano la empleará como prostituta, mi reino no tiene lugar para malvivientes ni ladrones, córtenle la cabeza y cuélguenla en lo más alto de la torre de oriente, que todos los de su clase vean lo que le sucede a los ladrones, sólo así aprenderán.— agitó una mano y se levantó de su trono rumbo a la salida.

Vinny se dejó caer boca abajo y sus lagrimas formaron un gran charco en el suelo, dos fornidos guardias lo levantaron y se lo llevaron para cumplir su condena, estuvo encerrado durante una noche y, a la mañana siguiente, en la plaza mayor, su ejecución se llevó a cabo enfrente de todo el pueblo.

El heraldo anunció —Por el crimen de robo y violencia física, en nombre de Tiberio III, rey de Travosh y protector de Vayrum, condeno a morir decapitado a este criminal.— miró al verdugo y le hizo una señal con la cabeza.

—Tus últimas palabras.— preguntó el verdugo.

Vinny no lloraba, tenía la mirada perdida y carente de sentimiento alguno, alzó el rostro y entre la multitud pudo ver al panadero, el mismo que le había acusado y por el cual, este día, iban a cortarle la cabeza. —Junto con mi cabeza, caerá el reinado de Tiberio III.— dijo con voz quebrada y cortante. La navaja del hacha cayó y su cabeza rodó varios metros lejos de su cuerpo, la sangre viva que brotó de su cuello parecía confundirse un poco con los cabellos y la barba rojos como el fuego que poseía Vinny, su piel blanca se veía aún más pálida al haber perdido la circulación y sus ojos, sus ojos color avellana, habían terminado abiertos como platos.

Las últimas palabras del condenado resonaron fuerte entre la comunidad y el pueblo, rápidamente se habló de una profecía, se acusaba al cruel rey Tiberio de haber provocado él mismo el final de su imperio al cortarle la cabeza a un inocente. —¡Dios no ve con buenos ojos a aquellos que imparten la injusticia!— decía una anciana en secreto. El miedo empezó a invadir rápidamente a los ciudadanos, los bardos cantaban canciones de como el ladrón, que en verdad había sido labrador en tiempos de una sequía larguísima, la más larga y difícil de la que se tuviera memoria, provenía de una poderosa familia de hechiceros más allá de las montañas de Alif, que había sido expulsado por practicar magia prohibida y que, ahora que había muerto, todo su poder caería en forma de maldición, peste y hambre sobre el reino de Travosh. Tiberio empezó a preocuparse, la gente culpaba a la maldición por cualquier tragedia que le sucedía, si algún niño moría enfermo se decía que había sido el alma de Vinny la que lo había asesinado, cuando el ganado enfermaba o moría había quienes juraban escuchar la risa del decapitado cuando la carne estaba en su punto máximo de putrefacción, si el agua escaseaba se hablaba de demonios negros que bloqueaban las presas haciendo aún más dura la época de sequía, en sólo tres lunas, el pueblo se había vuelto un hervidero de locuras y acusaban al Rey de haber condenado su existencia y, rápidamente, se formaron muchos núcleos que buscaban destituir al monarca para que así la maldición se acabara. El rey, cruel por naturaleza, decidió erradicar todas las manifestaciones con mano de hierro y, a lo largo de dos años, asesinó a más de trescientas personas, algunos verdaderos conspiradores otros simples sospechosos, unos más simplemente por su autoridad, —Mandemos un mensaje.— decía él.

Finalmente, como era de esperar, la paciencia en el pueblo se agotó cuando, con la intención de terminar de una vez por todas la tremenda sequía, Tiberio ordenó el sacrificio de diez bebés y diez vírgenes, los padres de los elegidos se opusieron rotundamente y, apoyados por el resto de la población, terminaron dando pie a un boicot masivo durante la ceremonia y que terminó con la vida de casi la mitad de la guardia de la ciudad, con una prima de la reina y su pequeño hijo en brazos, con dos mozos, cuatro sirvientes y, finalmente, con la vida del mismísmo rey Tiberio, su cadáver fue arrastrado a través de las calles de la ciudad y profanado de un millón de formas, al final, el resto de la familia real pudo recuperar el cuerpo ya sin cabeza del monarca asesinado.

Lo curioso de esta historia no es el hecho de que nadie haya buscado sentarse en el trono ni haya buscado conquistar aquel viejo reino cuando más débil estaba, el heredero fue el mismo príncipe Noah y su pueblo lo recibió de buena gana, tampoco es curioso el hecho de que este mismo se haya casado por amor, como muy pocos príncipes y reyes lo han hecho  a lo largo de la historia, ni siquiera es curioso que se haya casado con una plebeya mujer con piel blanca como la leche, ojos avellana y cabello rojo color fuego, lo curioso de esta historia sucedió el día de la boda, justo cuando Noah aceptó el matrimonio y, automáticamente, convirtió en reina a una simple campesina, justo en ese momento, en aquel lejano reino, una torrencial lluvia cayó.

1 comentario:

  1. Que final!! el príncipe se casó con la hija del que le cortaron la cabeza!!

    Todo pudo haber sido, nos dejas la puerta abierta para imaginar que pasó realmente.

    Pudo haberse tratado de una simple sugestión colectiva que hizo que creyeran que las cosas eran otras.

    Tambien, porque no, creer que el acusado si era realmente un hechicero, nos dejas ese giño al final cuando dices que cayó la lluvia!!

    Joder ya extrañaba estos relatos sangrientos y super intrigantes!!

    Lo bueno que no te gustó, la verdad fue un relato que bien puede convertirse en toda una novela, me gustaría mucho que hicieras una con estos matices, espero te convenzas !!

    Cuidate amigo Aeron, me tardé en comentar por esta compu relenta!!

    El rey tuvo su merecido XD

    Mi duda es, donde estaba Sir Aeron Da Silva para salvar la sutuacion??

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